5/2/10

Sin nada (...)

La soledad no es una condición propia de los que están sin compañía. Se puede estar solo con un mundo de gente alrededor. Perdido, olvidado en el rutinario fragor del día y la noche, el hombre extraña su lugar en su mundo. Sin calor, a pesar de las temperaturas exageradas. Sin fricción, más allá de los continuos roces cotidianos. Sin la placentera e inigualable humedad de la transpiración ajena. Se siente solo. Abandonado. Sin nada.

3 comentarios:

Diego dijo...

Sólo con él.

Anónimo dijo...

No acostumbro a dejar comentarios, pero tus prosas poéticas me han recordado al libro de Margarit "Nuevas cartas a un joven poeta". Quizás te gustaría.

¡Xao!

... dijo...

No suelo responder comentarios. Y no es por una cuestión de ego, sino porque no sé qué decir ante tanto afecto. En este caso, estimado anónimo, sólo puedo ruborizarme. Gracias.