15/9/10

Sin quererlo (...)

La sumisión prevalece. Porque el silencio acalla los gritos y la bronca intestina se convierte en un ardor insoportable. El cansancio narcotiza las ideas. El tiempo no se toma descanso y los sueños, sin quererlo, se convierten en frustraciones.

1 comentario:

José A. García dijo...

Definitivamente, sueño y frustración, son dos caras de la misma moneda.

Saludos

J.